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¿Qué es la demanda contratada y por qué determina su factura de CFE?

Qué es la demanda contratada en las tarifas de gran demanda de CFE, cómo se factura, cómo se calcula el estudio de carga y cómo evitar pagar capacidad de más.

¿Qué es la demanda contratada?

La demanda contratada es la potencia máxima, expresada en kilowatts (kW), que usted acuerda con CFE que su instalación podrá exigir a la red en cualquier momento. No es un límite de consumo de energía (los kWh que gasta a lo largo del mes), sino un límite de potencia instantánea: cuánta carga puede encender al mismo tiempo sin exceder lo pactado.

CFE mide esta potencia en intervalos de 15 minutos y registra el valor más alto del periodo de facturación como la "demanda máxima medida". En las tarifas de gran demanda —GDMTH, GDMTO, GDBT, DIST y DIT— ese pico se compara contra la demanda contratada para determinar el cargo por capacidad, uno de los renglones más pesados de la factura junto con el de energía.

Cómo se factura: el cargo por capacidad

A diferencia del cargo de energía, que depende de cuánto consume, el cargo por capacidad depende de cuánta potencia reserva. En la mayoría de las tarifas de gran demanda, CFE cobra sobre el mayor valor entre la demanda contratada y la demanda máxima medida en el periodo —lo que en la práctica significa que sobredimensionar el contrato nunca reduce el pago, sólo lo puede aumentar si el uso real crece.

Este mecanismo protege a CFE de reservar capacidad de red que después no se usa, pero traslada el riesgo financiero al usuario: cada kW contratado de más se paga mes con mes, use o no use esa capacidad.

Cómo se determina: el estudio de carga

La demanda contratada inicial se fija con un estudio de carga que suma la potencia nominal de todos los equipos instalados —motores, compresores, hornos, aires acondicionados— y aplica un factor de diversificación, porque en la práctica no todo el equipo opera al mismo tiempo ni a plena carga. Un estudio de carga mal hecho, o uno que no se actualiza cuando la instalación crece o se reduce, es la causa más común de una demanda contratada mal dimensionada.

Es habitual encontrar instalaciones donde la demanda contratada supera en 30% o 40% a la demanda máxima medida real durante todo un año de facturas. Por ejemplo, una planta con 1,200 kW contratados que nunca mide más de 320 kW está pagando capacidad para una punta que, en la práctica, no ocurre.

El costo de sobredimensionar (y de subdimensionar)

Sobredimensionar la demanda contratada tiene un costo directo y mensual: se paga capacidad de red que jamás se usa, mes tras mes, sin ningún beneficio operativo. Subdimensionarla, en cambio, expone a la instalación a penalizaciones por excedente de demanda cuando la demanda máxima medida supera lo contratado, además del riesgo de que la red no soporte picos reales de operación.

El punto óptimo está cerca del percentil alto de la demanda máxima medida histórica —lo suficientemente holgado para absorber picos estacionales legítimos, pero sin cargar capacidad que nunca se usa.

Cómo optimizarla

El primer paso es revisar el historial de demanda máxima medida de los últimos 12 a 24 meses en las facturas de CFE y compararlo contra la demanda contratada vigente. Si la utilización promedio está por debajo del 60-70%, hay margen para tramitar una reducción de demanda contratada ante CFE.

El segundo paso, más estructural, es gestionar activamente los picos: escalonar el arranque de motores grandes, usar variadores de frecuencia, programar procesos de alto consumo fuera de las horas en que coinciden varios equipos, o instalar baterías para recortar picos puntuales (peak shaving). Ambas rutas —ajustar el contrato y aplanar la curva de demanda— se combinan mejor cuando parten del mismo diagnóstico de datos.

Dónde encontrar estos datos en su recibo

En el recibo de CFE, la demanda contratada aparece como "demanda contratada" o "DC" en kW dentro del bloque de datos del contrato, mientras que la demanda máxima medida del periodo aparece como "demanda máxima" o "demanda facturable" junto a las lecturas del medidor. Ambos valores conviene registrarlos mes a mes en una hoja de cálculo simple: es la forma más rápida de detectar, sin herramientas adicionales, si la brecha entre lo contratado y lo medido se mantiene estable o si empieza a crecer.

El trámite para modificar la demanda contratada se solicita directamente ante CFE mediante un aviso de modificación de contrato, y normalmente requiere sustentar el cambio con el historial reciente de demanda medida; por eso llevar ese registro ordenado desde antes acelera el proceso y evita objeciones.

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